viernes, 31 de enero de 2014

¿Bajará México del top 15 de países visitados en el mundo?

Va una breve reflexión a partir de la lectura del artículo "México y su caída al top fifteen", cuyo link se pone abajo. 

En los años 90 México llegó a ocupar la posición número 6 en el ranking mundial. A inicios de esta década ya se encontraba debajo del número 10 y por lo que parecen indicar los datos actuales es muy probable que este año llegue al número 15 y continúe bajando. ¿Por qué? Un post no es el lugar para dar explicaciones científicas o de gran profundidad y el tema merece más que un artículo, pero algunas cosas se pueden aventurar. 


Algunos podrían argumentar por un lado que los países asiáticos están creciendo a un ritmo muy alto, que no podemos seguirlos y que eso nos hace perder lugares a nivel internacional; otros dirían que estando nuestra economía tan pegada a la de los Estados Unidos, sufrimos la pulmonía a consecuencia de su gripe. Hay quienes insistirían que hemos tenido la mala suerte de la famosa gripe H1N1. Y sin duda habría quienes acusarían al narcotráfico o a los altos índices de violencia. 

Sin duda. Pero probablemente lo que pocos saben es que se debe diferenciar entre causasefectos: los anteriores son efectos de algo que está pasando en el país. Son el resultado que hace que el turismo (el segundo en la cadena, después de otras actividades económicas) se reduzca... la pregunta importante sería entonces: "¿Y cuál es la causa?".

Para un buen número de empresarios parte ésta en la carencia de reformas estructurales; otros aducen de nuevo a la violencia (olvidándose que ésta es el efecto y no la causa) y un buen número comienza a reconocer la falta de competitividad (a tal grado que podemos vaticinar que este año, la palabra más importante será "innovación"). 

Quien escribe esto insistió que evitaría la política cruda en estos post, pero a veces es imposible. ¿Por qué? Pues simplemente porque ésta se encuentra en cada acción, en cada negocio y en cada decisión que tomamos como ciudadanos de a pie y como autoridades: ¡Todo es política!

En el caso de México, es posible pensar que seguiremos bajando en el ranking mundial mientras sigamos siendo un país con una extrema desigualdad (uno de los más) y sigamos sin darnos cuenta que hasta en el más puro pensamiento capitalista, esto es dañino: si más del 50% de mexicanos son pobres, ¿por qué no existirían la violencia, la búsqueda de actividades ilícitas, la escasez de innovación y las enfermedades crónicas?

Con una corrupción rampante, ¿quién puede interesarse en invertir o abrir un negocio, si no es amigo de algún famoso? Con una injusticia tan evidente, ¿quién puede sentirse en un estado de derecho? Con un nivel de educación tan bajo ¿cómo se puede pensar en innovar?

El problema es grave, pero no es únicamente técnico. Si así fuera, bastaría con importar una serie de "mecánicos de países" y asunto resuelto. Lo que olvidan las autoridades con frecuencia es que si bien es cierto que todo es política, ésta se hace para normar la convivencia humana y... exacto: en el fondo hay personas. Si nuestras políticas -por mejores que sean los planes y proyectos- se olvidan del lado humano, seguiremos por la espiral descendente: mientras no hagamos un esfuerzo por revisar nuestra forma de educar, de discutir, de debatir y de controlar lo que nos cuentan los medios de comunicación, entonces seremos incapaces de fortalecer valores y administrar adecuadamente la justicia. México está empantanado en un peligroso círculo vicioso. Y el problema es que "nadie tiene la culpa: la tienen ellos"

Mientras estos asuntos -de salud mental pública- no se atiendan, entonces sólo podemos esperar que México continúe su camino en picada... por más estrategias nacionales de competitividad que se creen y por más que nos machaquen la innovación y la calidad en el menú de la modernización nacional. 

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