viernes, 17 de octubre de 2014

Punta del Este

Hace unos días estuvimos en un curso en Punta del Este. Más allá de los ricos intercambios con algunos colegas, interesante llamar la atención sobre un fenómeno que hemos venido comentando desde hace un par de años: el migrismo.

En éste sitio, como muchos otros del mundo, existe una gran mezcla del fenómeno migratorio con el turístico: hay visitantes durante todo el año, pero las cifras de estadía aumentan dramáticamente durante la temporada de verano, cuando los veraneantes (sean propietarios de inmuebles o personas que los rentan por unos días) toman por asalto la península: brasileños y argentinos de nivel económico medio alto (y el jet-set y glamour porteño), sobre todo, pero también algunos europeos.


En esta época los precios se multiplican y las playas se saturan (un apartamento de 1 habitación puede rentarse en 5000 USD por mes), con lo que la ciudad se llena de "turistas"...

Pero justamente la pregunta es ésta: deben considerarse turistas personas que básicamente hacen una migración temporal? La OMT insistirá que sí, sin embargo algunos de los que investigamos en la materia insistimos que no: no se ofrecen productos turísticos, se motiva poco consumo local, la mayor parte del hospedaje se hace en residencias particulares y éste fenómeno dura únicamente 2 meses. Después, la ciudad vuelve a una paz casi letárgica y los miles de apartamentos quedan de nuevo vacíos (unos cuantos se alquilan por unos 300 USD al mes).

Vive Punta del Este del turismo o de la migración temporal? Pregunta importante porque de su respuesta debería salir su estrategia de desarrollo local.

Por lo pronto, el migrismo mezcla dos fenómenos de las nuevas movilidades e infla la data del turismo, al tiempo que opaca la migración y la burbuja inmobiliaria.

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